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jueves, 29 de octubre de 2009

Rinoplastia. Cirugía estética de la nariz y el mentón



Con el término rinoplastia --que proviene etimológicamente del griego rhis, rhinós, nariz, y plasso, modelar- se denomina al arte quirúrgico de ?moldear? o ?dar forma? a la nariz: corrigiendo su anchura, reduciendo las aletas nasales o elevando y afilando la punta nasal.
La intervención puede incluir varias maniobras quirúrgicas, como el limado del dorso, las fracturas de los huesos nasales para estrechar la nariz, retocar el tabique nasal ?lo que se conoce como septoplastia-, aumentar el caudal de aire que entra en la fosa nasal u obtener cartílago con el que remodelar la punta o el dorso de la nariz, etc.

En cada caso, dependiendo de la morfología nasal de cada paciente, antes de practicar la cirugía, se determina cuáles de estas maniobras deben ser aplicadas. Las maniobras elegidas serán explicadas con claridad por su cirujano plástico para hacer más comprensible el tratamiento propuesto.

No se trata de una cirugía extremadamente complicada, pero requiere una experiencia y entrenamiento del cirujano plástico en este campo y una adecuada colaboración del paciente. Cada maniobra quirúrgica conlleva a una finalidad determinada y, según el paciente, se establecerá una u otra, con el fin de conseguir, mediante la remodelación de la nariz, que sus facciones armonicen.

Indicaciones
La intervención de rinoplastia se puede realizar en cualquier persona adulta que presente una alteración de la morfología natural de la nariz, si bien la edad más habitual se enmarca entre 18 y 40 años.

El paciente ideal es un hombre o mujer joven, sano física y mentalmente, que tenga una nariz grande (rinomegalia) y que desee armonizar la anatomía de su cara; no obstante, a partir de los 40, este tipo de cirugía rejuvenece el rostro. En general, esta cirugía es muy satisfactoria, pero, debido a la variabilidad de las características personales, se debe individualizar cada caso y estudiar cuidadosamente la indicación, la técnica y la actitud terapéutica adecuada en cada paciente.

Una nariz no solamente se interviene quirúrgicamente por motivos estéticos, también existen motivos reparadores. La desviación nasal, con o sin obstrucción de la entrada del aire, ocurrida después de un traumatismo importante, es una secuela incómoda que puede limitar la vida de una persona. Gracias a la cirugía plástica, estas alteraciones nasales postraumáticas se pueden corregir de una forma satisfactoria, mejorando la deformidad nasal existente y la funcionalidad del órgano.

Pretratamiento
Debe informar a su cirujano si toma alguna medicación, si fuma y si tiene alergia a algún medicamento. Su cirujano plástico le proporcionará instrucciones específicas acerca de cómo debe prepararse para la intervención, dándole normas sobre los alimentos y líquidos que debe tomar, el tabaco, la toma o supresión de medicamentos y vitaminas y el lavado de la cara. Es importante dejar de fumar al menos una o dos semanas antes de que se vaya a practicar la cirugía. Un cumplimiento cuidadoso de estas indicaciones hará que la cirugía se realice en las mejores condiciones.

Anestesia
En las intervenciones de nariz se acostumbra a utilizar anestesia general, ya que mantiene al paciente relajado y dormido totalmente, con ausencia completa de dolor, y además se tiene controlada la vía aérea, algo que es de importancia trascendental para el desarrollo operatorio.
La anestesia general permite al cirujano actuar con mayor tranquilidad y, especialmente, a la persona que se va a intervenir le proporciona una inestimable seguridad. En algunas ocasiones se pueden realizar intervenciones con anestesia local y sedación. En este tipo de técnica anestésica se mantiene la zona a intervenir dormida mediante la infiltración de un anestésico local y, conjuntamente, se administra un fármaco sedante por vía endovenosa que permite al paciente un estado de relajación y confort que hacen más agradables el tiempo operatorio.
La decisión del tipo de anestesia depende de las preferencias del paciente, pero la decisión final siempre corresponde al médico.

Intervención
La decisión quirúrgica de realizar una rinoplastia abierta o cerrada, aunque depende del cirujano y del tipo de nariz, se toma siempre contando con la opinión del paciente.
La rinoplastia abierta se realiza a través de la columneta (zona anterior del tabique nasal), siendo la cicatriz muy poco apreciable estéticamente a los pocos meses, mientras que la rinoplastia cerrada se hace a través del vestíbulo nasal (por dentro de la nariz) y es invisible. Habrá casos en los que esté más indicada la rinoplastia cerrada y habrá otros donde lo esté la abierta. Sea como fuere, se valora cuál es la más aconsejable para cada tipo de paciente con vistas a que el resultado sea el más satisfactorio. En aquellas ocasiones en que sea necesario reducir los orificios nasales, se producirán cicatrices externas adicionales, independientemente de la técnica empleada (abierta, cerrada), que quedarán no obstante camufladas en los pliegues naturales de las narinas.

La rinoplastia, como toda intervención quirúrgica, comporta la aceptación de unos riesgos o posibles complicaciones. Si bien dichas complicaciones son poco habituales, el paciente debe conocer cuáles son, entenderlas completamente y asumirlas mediante la firma del Consentimiento Informado, documento escrito por el médico en el que se da una explicación de la intervención que se le va a practicar y de los riesgos que se pueden presentar a consecuencia de dicha intervención.

En cirugía estética, se debe tener en cuenta que se remodela una nariz ya existente, y no se trata de hacer una nariz una nariz ?a la carta?. En los casos en que el resultado no es el esperado, que pueden variar del 5 al 10%, se puede realizar algún pequeño retoque posterior hasta conseguir que sean satisfactorios.

Hospitalización
Normalmente, se permanece en la clínica la noche siguiente a la cirugía, dándose el alta al día siguiente.

Postintervención
Una tarea importante del paciente después de la cirugía consiste en cuidar su nariz.
El postoperatorio de la rinoplastia no requiere grandes cuidados. Durante los primeros días no se debe tocar la férula que se coloca sobre la nariz al finalizar la intervención, ni el taponamiento nasal (éste se retira a los 2 ó 5 días, según el caso); solamente se debe administrar tratamiento antibiótico profiláctico si el médico lo creyera conveniente.

Durante los primeros días la nariz y zonas adyacentes se encuentran inflamadas y con hematomas, pero a medida que pasa el tiempo van desapareciendo espontáneamente. La férula nasal se retira a los 7 ó 10 días, pero se debe tener especial cuidado en no sufrir traumatismo alguno, ya que ocasionaría fuerte dolor y una posible alteración de las estructuras intervenidas, deformando la nariz. También es necesario evitar la exposición al sol o a los rayos UVA a fin de evitar la inflamación y pigmentación oscura de la piel nasal.

El masaje suave con crema antiinflamatoria o crema hidratante facilita el drenaje linfático, y los lavados endonasales con suero fisiológico permiten una mayor lubricación de las fosas nasales y limpieza de la mucosa.

Resultados
El objetivo primordial de la rinoplastia no es cambiar la cara del/la paciente, sino que el defecto más destacado que éste tenga pase inadvertido y se mejore la armonía general de su rostro.
Los resultados de la rinoplastia dependen del nivel de exigencia y perspectivas previas del paciente y del cirujano. A los pocos días ya se aprecian los resultados, pero no es hasta pasado el primer año cuando éstos se consideran definitivos. Evidentemente, en la mayoría de los casos los resultados son excelentes y la satisfacción de la persona es muy alta cuando aprecia la mejora estética conseguida.

La adaptación al cambio es rápida, pero progresiva. Después de la operación, la nariz está inflamada, dolorida y con algún hematoma, por lo que el resultado no es apreciable de inmediato. Pero enseguida se aprecia claramente la mejora del aspecto de la nariz. La adaptación del paciente a su nariz intervenida y mejorada estéticamente le permite sentirse mejor y tener mayor confianza en sí mismo.

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Buen artículo

30 de octubre de 2014, 5:47  

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